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“Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres y se echan a perder odres y vino. A vino nuevo, odres nuevos”. Marcos 2, 22.

Iniciamos un nuevo año lleno de retos y compromisos, y ello exige organizar nuestros planes, metas, proyectos y construir cosas nuevas. Estar dispuestos a aceptar los cambios que traen las nuevas acciones, significa asumir los nuevos retos que dispone un trabajo en equipo para hacer lo mejor desde nuestra vocación de servicio en el Ministerio católico dedicado al cuidado de la salud.

En este contexto, el mensaje de Jesús sobre el vino en odres nuevos exige asumir y celebrar un nuevo pacto de amor y una nueva alianza que supere las prácticas pasadas del ayuno como cumplimiento de la ley, a una nueva manera de vivir la ley, siendo ello el resultado alegre y festivo de una nueva forma de ver la vida con el compromiso de aceptar la Buena Noticia de Jesús. Esto exige fabricar y construir leyes y compromisos nuevos que se relacionen en la coherencia de la alianza, no endurecer el corazón, renovar la mente y el espíritu, renunciar a la pasada manera de ver las cosas para verlas con un compromiso nuevo y real, y salir de la prescripción de la letra de la ley para entrar en la necesidad de vivir el espíritu de la ley con acciones justas, equitativas y solidarias. Ser sabios, humildes y prudentes en los actos, acciones y decisiones.